viernes, 12 de octubre de 2012

La magia de los espejos

Hoy me he perdido 10 minutos de mi vida en mirarme en el espejo, apenas sin verme, haciendome las mismas preguntas que cuando era pequeña. ¿Y si la de verdad es la que está al otro lado? ¿Y si la que repite los movimientos soy yo? Sí, se que es una tontería, pero bueno, cuando tienes mas tiempo para pensar en cosas que has dejado olvidadas, por muy idiotas y descabelladas que sean, que en qué te vas a poner esta noche o cómo se llamaba aquella chica que te miró mal al cruzar la esquina, es cómo encontrarte con un viejo amigo tuyo que iba contigo a todas partes. Ese de cuando ibas por la calle pensando en vez de ir escuchando música. Si te paras a pensarlo de eso ya hará muchos, muchos años, ¿una pena no?
Hoy he vuelto a la magia de los espejos, ayer a eso de ''¿y si yo veo los colores diferentes a cómo los ven los demas? ¿Cómo puedo saber que ésto no es verdad?''. Pero bueno, ¿a quien le importan estas cosas? Son tonterías, que mas da si tu rojo es mas rojo que el de al lado, el seguirá su vida igual y seguirá parando cuando el semaforo este en su ''rojo'', sea cuál sea.
La única razon por la que te paras a pensar esto, y gastas tu tiempo de una manera tan estupida, es que sencillamente no tienes nada mejor que hacer, nadie mejor con quien ir que te entretenga de tal manera que estas cosas puedan esperar a que seas lo suficientemente viejo para que tu mente sea la unica forma que tengas de moverte.
Todo lo que acabo de decir es el envoltorio que oculta que echo de menos las cosas que me alejaban de esto, es algo mas amplio de lo que cualquiera que me conozca pueda esperar.
Siempre pense que la esencia de la vida está en las cosas pequeñas, en la forma en la que mi abuela removía la sopa cuando quemaba, cómo me mirami madre de esa manera que entiendo perfectamente, la forma que tiene mi padre de atarse la pistola a la cintura antes de salir a trabajar, lo cual odio profundamente. Cómo mueve las manos esa persona cuando miente, o cuando se muerde el labio cuando tiene ganas de llorar, lo bonito de un abrazo, o echar de menos el olor del mar cuando estas lejos de casa. Éstas cosas de las que no te das cuenta nunca, hasta que te falta una de ellas y ves que balancea un poco tu suelo, que crecen demasiado tus ganas de no seguir, o por lo menos, de empezar de nuevo donde lo dejaste, de volver a eso que nunca regresará.

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