Imaginate a ti mismo en medio de un pasillo enorme. Tienes una gran puerta enorme detrás. Echa a mano, de madera, con unos bonitos acabados y un brillante barniz. Con su manilla de oro. Con tu nombre al lado. Acabas de salir de esa puerta y te has dejado la llave dentro, no podrás volver nunca. Vienes de ahí, tras esa puerta estan las cosas que has echo, todos y cada uno de tus recuerdos. Puedes mirar atrás y ver la puerta, pero no lo que hay detrás. Pero sabes lo que hay, lo llevas dentro, puedes mirar a la puerta y ver perfectamente lo que hay detras, sin ver mas que una puerta. ''Mirar al pasado''.
Si ya te has acostumbrado a ver la puerta detras tuyo, decides mirar alrededor, un pasillo muy estrecho, apenas puedes separar los brazos del cuerpo, la puerta a tu espalda y delante tuyo el enorme pasillo, que se va haciendo de lejos mas pequeño y mas pequeño hasta que acaba en un punto negro y muy lejano. No puedes ver el final. No hay final. Decides dar un paso. Te giras, pero no hay ese paso de distancia con tu puerta. La puerta da el paso contigo. Un recuerdo mas que posiblemente no recuerdes en tu vida.
Tienes dos opciones, quedarte quieto mirando a tu puerta, gastando tu tiempo en gastar tus recuerdos para nada. Por que es eso. Para nada. O seguir adelante por el pasillo. No hay más. Echar a correr, correr hasta que no puedas mas, correr hasta que te dés de frente con una pared que te haga cambiar de dirección, hasta que encuentres a alguien dispuesto a correr contigo, corre, corre y sueña. Sueña. mucho. Seguirás siendo joven mientras tengas mas sueños que recuerdos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario